Si notas que durante los meses fríos tu digestión se vuelve más lenta, es importante recordar que no siempre se trata de una enfermedad digestiva.
En personas con disautonomía, intolerancia al frío u otras condiciones médicas, la regulación del sistema nervioso autónomo puede influir en la motilidad gastrointestinal y hacer que síntomas como la distensión abdominal, la saciedad precoz o el estreñimiento sean más notorios.Si estos síntomas son persistentes, intensos o afectan tu calidad de vida, es recomendable consultar con un profesional de salud para identificar la causa y recibir un tratamiento adecuado.